Hace 1 día
lunes, 28 de mayo de 2012
ENCUENTRO DE IDENTIDAD, FAMILIA Y FILIACIÓN
El jueves 31 de mayo a las 20 hs participaré de este encuentro en EPLa, junto a Soledad Gesteira (antropóloga) y Liliana Dogodny (psicoanalista). La idea es discutir y reflexionar sobre los conceptos del título y sus avatares a partir de los casos de desaparición perpetrados por la dictadura. La dirección es Thames 618 y el teléfono es 4856-9497. También se halla la información en info@epla.ws, o en http://blog.epla.ws
jueves, 17 de mayo de 2012
Seminario en Centro Oro
Los dos últimos miércoles de mayo dictaré un seminario en el Centro Oro. Estos son los datos: 23 y 30 de mayo de 12.30 a 13.30.
“Herencia, legado, tradición y transmisión: lo que se recibe y lo que se crea. El sujeto humano como lector y traductor”.
Pueden obtener más información en el sitio del Centro Oro.
domingo, 6 de mayo de 2012
Presentación libro Rafecas
El jueves 24 de mayo a las 18,30 se presentará el libro del Dr. Daniel Rafecas, Historia de la Solución Final. "Una indagación de las etapas que llevaron al exterminio de los judíos europeos". Participaremos el Dr. Rafecas, el juez Dr. Sergio Torres y yo. Será en el Centro Ana Frank, Superí 2647, CABA. Se debe confirmar asistencia al 3533-8505, o a contacto@centroanafrank.com.ar
martes, 3 de abril de 2012
PESAJ 5772 (2012)
HERENCIA Y REDENCIÓN
Según Walter Benjamin, la historia no es una mera suma de momentos, una línea uniforme y continua de causas y efectos, sino un entramado complejo y desigual con puntos luminosos y otros apenas visibles. La tarea del historiador, dice, no consiste en cantar las victorias de los vencedores sino en rescatar la memoria de los vencidos para que cada generación tome a su cargo la tarea de liberar a los oprimidos del pasado.
Así, la historia solo puede avanzar si activa dos potencias necesarias: la rememoración y la redención. Esto requiere volver la mirada a lo pretérito pero no de un modo nostálgico, sino creativo; buscar en las ruinas de lo que nos precede las “astillas de tiempo mesiánico” que quedaron sin realizar, para relanzar esa fuerza hacia el futuro y construir un mundo de libertad y justicia. En ese sentido, la rememoración estaría al servicio de la redención, o sea, de la acción y la responsabilidad. Esto nos convierte en herederos y nos plantea el problema de toda herencia: qué hacer con aquello que nos ha sido legado, cómo honrar lo que recibimos.
Año a año, el seder de Pesaj nos da la respuesta: cada judío debe sentir como si él mismo hubiera salido de Egipto; es decir, no un mero espectador de aventuras ajenas o superadas, sino protagonista de una historia que se escribe cada día y que nos exige mantener viva la transmisión de sus motivos. El final de la historia, en efecto, no ha llegado. La injusticia y la opresión siguen hiriendo a millones, pero el pasado nos provee herramientas para actualizar la lucha que a todos nos convoca.
La “débil fuerza mesiánica” que Benjamin encontraba en esos fragmentos del pasado late en cada noche de Pesaj, en el relato del éxodo, en la esperanza que las canciones expresan, en las cuatro copas, en la matzá que comemos. Cada uno de esos símbolos nos recuerda que la redención es un camino que nunca termina, que la salida de la esclavitud es un punto de partida y no de llegada. No por casualidad, cada vez dejamos la puerta abierta y llenamos una copa para el profeta Elías, anunciador de la redención: es que el futuro no cesa de no llegar, ya que su venida no es un hecho a producirse por sí solo sino una construcción ética.
Que este Pesaj actualice nuevamente en nosotros la íntima conexión entre tiempo, memoria y justicia, para honrar y continuar la tradición que heredamos.
Pesaj casher vesameaj!
Según Walter Benjamin, la historia no es una mera suma de momentos, una línea uniforme y continua de causas y efectos, sino un entramado complejo y desigual con puntos luminosos y otros apenas visibles. La tarea del historiador, dice, no consiste en cantar las victorias de los vencedores sino en rescatar la memoria de los vencidos para que cada generación tome a su cargo la tarea de liberar a los oprimidos del pasado.
Así, la historia solo puede avanzar si activa dos potencias necesarias: la rememoración y la redención. Esto requiere volver la mirada a lo pretérito pero no de un modo nostálgico, sino creativo; buscar en las ruinas de lo que nos precede las “astillas de tiempo mesiánico” que quedaron sin realizar, para relanzar esa fuerza hacia el futuro y construir un mundo de libertad y justicia. En ese sentido, la rememoración estaría al servicio de la redención, o sea, de la acción y la responsabilidad. Esto nos convierte en herederos y nos plantea el problema de toda herencia: qué hacer con aquello que nos ha sido legado, cómo honrar lo que recibimos.
Año a año, el seder de Pesaj nos da la respuesta: cada judío debe sentir como si él mismo hubiera salido de Egipto; es decir, no un mero espectador de aventuras ajenas o superadas, sino protagonista de una historia que se escribe cada día y que nos exige mantener viva la transmisión de sus motivos. El final de la historia, en efecto, no ha llegado. La injusticia y la opresión siguen hiriendo a millones, pero el pasado nos provee herramientas para actualizar la lucha que a todos nos convoca.
La “débil fuerza mesiánica” que Benjamin encontraba en esos fragmentos del pasado late en cada noche de Pesaj, en el relato del éxodo, en la esperanza que las canciones expresan, en las cuatro copas, en la matzá que comemos. Cada uno de esos símbolos nos recuerda que la redención es un camino que nunca termina, que la salida de la esclavitud es un punto de partida y no de llegada. No por casualidad, cada vez dejamos la puerta abierta y llenamos una copa para el profeta Elías, anunciador de la redención: es que el futuro no cesa de no llegar, ya que su venida no es un hecho a producirse por sí solo sino una construcción ética.
Que este Pesaj actualice nuevamente en nosotros la íntima conexión entre tiempo, memoria y justicia, para honrar y continuar la tradición que heredamos.
Pesaj casher vesameaj!
lunes, 26 de marzo de 2012
Carta abierta a Daniel Rafecas
Querido Daniel:
Cuando salí el jueves de Betel luego de la presentación de tu libro Historia de la Solución final comencé inmediatamente a leerlo, con el sentimiento de que había estado esperando este texto por años. De modo que, en primer lugar, te agradezco profundamente que lo hayas escrito.
Pero además me quedé pensando en un tema al que se hizo referencia: la pregunta que muchos –periodistas, alumnos, público en general- te hacen cuando saben de tu interés por esas cuestiones del nazismo y la Shoá: ¿usted es judío? Desde cierta perspectiva, es sin dudas una pregunta indignante. Aunque no aparezca en forma explícita, la interrogación va precedida de un “pero…”, es decir, una conjunción adversativa. Como diciendo: si Ud. no es judío, ¿por qué se ocupa de esto? Vos te encargás de aclarar, una y otra vez, con paciencia y precisión, que la pregunta es impertinente. En un sentido estricto. O, como dirían en tu profesión, no ha lugar.
Sin embargo esa misma irritación me suscita algunas reflexiones que quiero compartir con vos. Si adoptamos un tono apologético, podríamos decir: “oh, este hombre parece judío, por su preocupación por la justicia”. En ese sentido, a cualquier otra persona que se ocupe de la Shoá sería igual de legítimo preguntarle: pero… ¿es Ud. Juez?
Por otra parte, la pregunta bien podría tener valor de síntoma: es ciertamente raro e inusual que personas no judías se sientan concernidas por el horror que los judíos sufrieron. Los judíos, sabrás, no estamos acostumbrados a encontrar semejante solidaridad. Las más de las veces, frente a hechos de agresión que padecemos, lo que oímos son comentarios abiertamente antisemitas o simpatías apenas tibias, políticamente correctas. Son pocas las oportunidades en que alguien no judío dedica verdadero esfuerzo, trabajo y empeño en tratar de develar las causas o los procesos de dichas agresiones, con el objetivo de desentrañar los mecanismos del mal.
De modo que sí, en cierto modo Daniel, sos un “rara avis”. Uno de esos seres que no abundan en la historia, donde el conformismo, la complicidad y la indiferencia son moneda corriente y, sin duda, factores que han contribuido a las peores tragedias.
En suma: por un lado, celebro y disfruto la alta calidad de tu libro –que es independiente de la condición de judío o no judío del autor-, y por otro, festejo que existan personas como vos, con la lucidez y el coraje que se precisan para llevar adelante una tarea que bien podríamos llamar, en el sentido que le da Walter Benjamin al término, mesiánica. Es decir, la tarea de darles voz a los oprimidos del pasado para acotar en algo el dominio de “ese enemigo que no ha cesado de vencer”. Es que tengo la certeza, querido Daniel, de que tu preocupación por la Shoá –igual que por tantos otros casos que debés dirimir en tu ejercicio profesional- no tiene que ver con judíos o no judíos: es, como corresponde considerarlo, un tema de estricta justicia.
Un abrazo
Diana Sperling, Bs As, marzo 25 de 2012
Cuando salí el jueves de Betel luego de la presentación de tu libro Historia de la Solución final comencé inmediatamente a leerlo, con el sentimiento de que había estado esperando este texto por años. De modo que, en primer lugar, te agradezco profundamente que lo hayas escrito.
Pero además me quedé pensando en un tema al que se hizo referencia: la pregunta que muchos –periodistas, alumnos, público en general- te hacen cuando saben de tu interés por esas cuestiones del nazismo y la Shoá: ¿usted es judío? Desde cierta perspectiva, es sin dudas una pregunta indignante. Aunque no aparezca en forma explícita, la interrogación va precedida de un “pero…”, es decir, una conjunción adversativa. Como diciendo: si Ud. no es judío, ¿por qué se ocupa de esto? Vos te encargás de aclarar, una y otra vez, con paciencia y precisión, que la pregunta es impertinente. En un sentido estricto. O, como dirían en tu profesión, no ha lugar.
Sin embargo esa misma irritación me suscita algunas reflexiones que quiero compartir con vos. Si adoptamos un tono apologético, podríamos decir: “oh, este hombre parece judío, por su preocupación por la justicia”. En ese sentido, a cualquier otra persona que se ocupe de la Shoá sería igual de legítimo preguntarle: pero… ¿es Ud. Juez?
Por otra parte, la pregunta bien podría tener valor de síntoma: es ciertamente raro e inusual que personas no judías se sientan concernidas por el horror que los judíos sufrieron. Los judíos, sabrás, no estamos acostumbrados a encontrar semejante solidaridad. Las más de las veces, frente a hechos de agresión que padecemos, lo que oímos son comentarios abiertamente antisemitas o simpatías apenas tibias, políticamente correctas. Son pocas las oportunidades en que alguien no judío dedica verdadero esfuerzo, trabajo y empeño en tratar de develar las causas o los procesos de dichas agresiones, con el objetivo de desentrañar los mecanismos del mal.
De modo que sí, en cierto modo Daniel, sos un “rara avis”. Uno de esos seres que no abundan en la historia, donde el conformismo, la complicidad y la indiferencia son moneda corriente y, sin duda, factores que han contribuido a las peores tragedias.
En suma: por un lado, celebro y disfruto la alta calidad de tu libro –que es independiente de la condición de judío o no judío del autor-, y por otro, festejo que existan personas como vos, con la lucidez y el coraje que se precisan para llevar adelante una tarea que bien podríamos llamar, en el sentido que le da Walter Benjamin al término, mesiánica. Es decir, la tarea de darles voz a los oprimidos del pasado para acotar en algo el dominio de “ese enemigo que no ha cesado de vencer”. Es que tengo la certeza, querido Daniel, de que tu preocupación por la Shoá –igual que por tantos otros casos que debés dirimir en tu ejercicio profesional- no tiene que ver con judíos o no judíos: es, como corresponde considerarlo, un tema de estricta justicia.
Un abrazo
Diana Sperling, Bs As, marzo 25 de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
grupos de estudio 2012
FILOSOFÍA PARA ARMAR
Pensar y leer en grupo, en comunidad, en diálogo. Sin preconceptos ni juicios estereotipados. El pensamiento es una práctica y, como tal, dicta sus propias reglas a medida que se avanza en la tarea; la lectura va sugiriendo más textos y más autores a indagar. Al igual que en ciertos libros de aventuras para chicos, en esta práctica cada uno va armando un recorrido singular. El pensar -como todo lo que importa- se construye paso a paso, usando piezas nuevas pero también materiales en desuso, restos, migajas. El producto es, siempre, un hallazgo y una dicha.
Armamos filosofía en estos grupos:
-Kant: Ante la ley
La modernidad es, en gran medida, hija de Kant. Aún hoy –o ahora más que nunca- su pensamiento sobre la ley, la ética y la autonomía es imprescindible; pero solo puede resultar productivo para las encrucijadas actuales si nos abocamos a leer sus textos rigurosamente, liberados de la vulgata y la distorsión que años y siglos de mala prensa han arrojado sobre él. Leemos la Fundamentación de la metafísica de las costumbres para rastrear allí lo nuevo y revolucionario de sus ideas y para traerlo, vivo, al hoy.
Frecuencia semanal: lunes de 19 a 20,30
-Lectura filosófica de Torá: Levítico
¿Es el sacrificio una práctica bárbara, o por el contrario la cuna y base de la cultura? ¿Son los rituales un mero fósil de tiempos idos, o modos eficaces de organizar la vida social? ¿Qué clase de Dios es el bíblico que ordena sacrificios animales al tiempo que dicta la ley y prohíbe el incesto? El derecho y la política que han dado forma a las sociedades actuales, ¿tienen algún anclaje en estas cuestiones en apariencia tan remotas? La lectura del Levítico nos ayuda a comprender –desde lo antropológico, filosófico y legal- la estofa misma de lo comunitario, más allá –o más acá- de lo vulgarmente llamado “religioso”.
Frecuencia semanal: lunes de 12,30 a 14
- Lectura filosófica de Torá: Génesis
El episodio popularmente conocido como “sacrificio de Isaac” sigue generando miles de interpretaciones. Este, uno de los pasajes bíblicos más citados de la historia, es –junto con otros de igual envergadura- ocasión para desentrañar problemas inherentes a la especie humana: ¿qué es un padre? ¿Cómo se construye la filiación? ¿Es Abraham un cobarde, un asesino o un fundador? ¿Qué estatuto tienen estos personajes: mítico, histórico, literario? ¿Cómo se debe leer un texto que pone en escena las más vergonzosas debilidades humanas, al tiempo que los más nobles propósitos? ¿Hay héroes en este libro? Y si no los hay, ¿qué son y qué nos dicen?
Frecuencia quincenal: 1° y 3° martes de cada mes, de 19 a 20,30
-Retorno a Spinoza
Leer la Ética de Spinoza es una experiencia inagotable: obra complejísima a la vez que luminosa, poética aunque escrita more geométrico, audaz hasta la herejía. Como un capullo que no termina nunca de abrirse del todo, sus páginas se pliegan y despliegan ofreciendo la riqueza de un pensamiento de una feroz actualidad. Su concepción del hombre y del deseo, de la política y de las pasiones, de Dios y de lo múltiple abre infinitos caminos para comprender las cuestiones cruciales de la condición humana y los problemas de nuestro tiempo.
Frecuencia quincenal: 2° y 4° miércoles de cada mes, de 19 a 20,30
-La filosofía y sus outsiders
Pensadores en el borde (¿del abismo?), creadores capaces de atravesar las fronteras entre disciplinas, inclasificables: Nietzsche, Benjamin, Arendt… y tantos otros, cuya originalidad hace imposible encasillarlos. Pero precisamente por eso, abren territorios no demarcados o apenas explorados. Leerlos es un ejercicio de libertad y creatividad, un desafío a la capacidad de generar un pensamiento propio, en movimiento, en cruce con disciplinas y discursos no “oficiales”. Una apuesta a la multiplicidad.
Frecuencia mensual: 1° jueves de cada mes, de 9,45 a 11,45 am
Todos los grupos son reducidos y con cupo limitado.
Las clases se dictan en Belgrano, CABA.
La duración de la actividad es anual, de abril a noviembre.
No se requieren conocimientos previos.
Informes e inscripción:
dianasperling@gmail.com
(011)4546-1423
Pensar y leer en grupo, en comunidad, en diálogo. Sin preconceptos ni juicios estereotipados. El pensamiento es una práctica y, como tal, dicta sus propias reglas a medida que se avanza en la tarea; la lectura va sugiriendo más textos y más autores a indagar. Al igual que en ciertos libros de aventuras para chicos, en esta práctica cada uno va armando un recorrido singular. El pensar -como todo lo que importa- se construye paso a paso, usando piezas nuevas pero también materiales en desuso, restos, migajas. El producto es, siempre, un hallazgo y una dicha.
Armamos filosofía en estos grupos:
-Kant: Ante la ley
La modernidad es, en gran medida, hija de Kant. Aún hoy –o ahora más que nunca- su pensamiento sobre la ley, la ética y la autonomía es imprescindible; pero solo puede resultar productivo para las encrucijadas actuales si nos abocamos a leer sus textos rigurosamente, liberados de la vulgata y la distorsión que años y siglos de mala prensa han arrojado sobre él. Leemos la Fundamentación de la metafísica de las costumbres para rastrear allí lo nuevo y revolucionario de sus ideas y para traerlo, vivo, al hoy.
Frecuencia semanal: lunes de 19 a 20,30
-Lectura filosófica de Torá: Levítico
¿Es el sacrificio una práctica bárbara, o por el contrario la cuna y base de la cultura? ¿Son los rituales un mero fósil de tiempos idos, o modos eficaces de organizar la vida social? ¿Qué clase de Dios es el bíblico que ordena sacrificios animales al tiempo que dicta la ley y prohíbe el incesto? El derecho y la política que han dado forma a las sociedades actuales, ¿tienen algún anclaje en estas cuestiones en apariencia tan remotas? La lectura del Levítico nos ayuda a comprender –desde lo antropológico, filosófico y legal- la estofa misma de lo comunitario, más allá –o más acá- de lo vulgarmente llamado “religioso”.
Frecuencia semanal: lunes de 12,30 a 14
- Lectura filosófica de Torá: Génesis
El episodio popularmente conocido como “sacrificio de Isaac” sigue generando miles de interpretaciones. Este, uno de los pasajes bíblicos más citados de la historia, es –junto con otros de igual envergadura- ocasión para desentrañar problemas inherentes a la especie humana: ¿qué es un padre? ¿Cómo se construye la filiación? ¿Es Abraham un cobarde, un asesino o un fundador? ¿Qué estatuto tienen estos personajes: mítico, histórico, literario? ¿Cómo se debe leer un texto que pone en escena las más vergonzosas debilidades humanas, al tiempo que los más nobles propósitos? ¿Hay héroes en este libro? Y si no los hay, ¿qué son y qué nos dicen?
Frecuencia quincenal: 1° y 3° martes de cada mes, de 19 a 20,30
-Retorno a Spinoza
Leer la Ética de Spinoza es una experiencia inagotable: obra complejísima a la vez que luminosa, poética aunque escrita more geométrico, audaz hasta la herejía. Como un capullo que no termina nunca de abrirse del todo, sus páginas se pliegan y despliegan ofreciendo la riqueza de un pensamiento de una feroz actualidad. Su concepción del hombre y del deseo, de la política y de las pasiones, de Dios y de lo múltiple abre infinitos caminos para comprender las cuestiones cruciales de la condición humana y los problemas de nuestro tiempo.
Frecuencia quincenal: 2° y 4° miércoles de cada mes, de 19 a 20,30
-La filosofía y sus outsiders
Pensadores en el borde (¿del abismo?), creadores capaces de atravesar las fronteras entre disciplinas, inclasificables: Nietzsche, Benjamin, Arendt… y tantos otros, cuya originalidad hace imposible encasillarlos. Pero precisamente por eso, abren territorios no demarcados o apenas explorados. Leerlos es un ejercicio de libertad y creatividad, un desafío a la capacidad de generar un pensamiento propio, en movimiento, en cruce con disciplinas y discursos no “oficiales”. Una apuesta a la multiplicidad.
Frecuencia mensual: 1° jueves de cada mes, de 9,45 a 11,45 am
Todos los grupos son reducidos y con cupo limitado.
Las clases se dictan en Belgrano, CABA.
La duración de la actividad es anual, de abril a noviembre.
No se requieren conocimientos previos.
Informes e inscripción:
dianasperling@gmail.com
(011)4546-1423
lunes, 31 de octubre de 2011
video de Limud sobre Spinoza
Ya se puede ver en youtube el video de la clase sobre "El Dios de spinoza: ¿herejía o profecía?" que dicté este año en Limud. Pueden acceder a través del link http://www.youtube.com/watch?v=YRGuN0yw9XQ&feature=related y subsiguientes.
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